EL CALVARIO DE ENTRAR A BOGOTÁ

Sin un sistema de terminales terrestres de carga estructurado en las entradas de Bogotá, cada vez se hace más complejo el ingreso de tractocamiones y camiones al interior de la capital. Las dificultades van desde el estado de las vías, como por el paso de la calle 170, una via principal que se convirtió en trocha. O ahora medidas oficiales, como la anunciada por el gobernador de Cundinamarca, Álvaro Cruz, de hacer una restricción definitiva para los vehículos de transporte de carga por la Autopista Sur, impactan cada vez más el normal desarrollo de la actividad.

Sobre este anuncio, el presidente de Colfecar, Jaime Sorzano, le solicitó al ministro de Transporte, Germán Cardona, que estudie con mucho detenimiento esta propuesta pues el uso de un corredor de inferiores especificaciones, como es la vía Mondoñedo, implicaría costos y tiempos adicionales para la prestación del servicio público, que se traducirían en un incremento de más de 500 millones de pesos diarios para este sector. “La vía por Mondoñedo representa 40 kilómetros adicionales de recorrido para nuestros automotores con un incremento de 2 horas adicionales en la operación, lo que a su vez significa 220 millones de pesos diarios por concepto de lucro cesante, utilizando para el cálculo el valor de la hora logística calculada por el Ministerio de Transporte, a razón de $28.075 para los tractocamiones y de $18.000 para vehículos de 2 ejes”.

Sorzano afirmó que esta restricción afectaría a más de 1.600 tractocamiones, los cuales deberán cubrir adicionalmente un monto de $76.500 por los mismos peajes, lo que generaría un sobrecosto de 225 millones de pesos diarios para el gremio de transportadores. “El corredor por Mondoñedo implica el cubrimiento de dos peajes adicionales para los 5.100 vehículos que cotidianamente utilizan la Autopista del Sur, de los cuales 3.525 son camiones de dos ejes, los cuales deberán cancelar en promedio $30.200 adicionales al utilizar los peajes del Río Bogotá y Mondoñedo”.

Por otro lado, las discusiones sobre el futuro de la ALO, también afecta directamente los intereses del sector transportador. “Este corredor representa un alivio para los corredores intermedio (calle 127 y avenida Boyacá) y externo (ingresos por el norte, sur, occidente y oriente), por los que circula el 80 por ciento del tráfico camionero”, expresó Jaime Sorzano, presidente de la federación. Colfecar explicó que este corredor representaría una solución para los 117.000 vehículos de carga pesada que ruedan a diario por Bogotá y que requiere, como los demás vehículos, de nuevas vías.

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