Colombia nunca ha sido un país sencillo para mover. Su geografía obliga a cruzar cordilleras, valles y llanuras para conectar los puertos con centros de producción separados por cientos de kilómetros. A esa dificultad se han sumado vías insuficientes, violencia, ciclos económicos, cambios regulatorios y una pandemia que puso a prueba cada eslabón de la cadena logística.

Sin embargo, el país no ha dejado de avanzar. Detrás de cada alimento que llega a una ciudad, cada material que entra a una obra y cada proyecto que transforma una región hay vehículos, máquinas y personas que no pueden detenerse. Allí se ha escrito la historia de Navitrans. Celebrar sus 40 años es reconocer una trayectoria ligada a quienes han mantenido a Colombia en movimiento.

Una decisión que puso la historia en marcha

El antecedente se remonta a 1958, cuando fue constituida Comercial Internacional de Equipos y Maquinaria, representante de International Harvester en Antioquia y el Eje Cafetero. Pero el capítulo que hoy celebra Navitrans comenzó el 1 de diciembre de 1986. La compañía atravesaba dificultades económicas cuando Humberto Duque decidió adquirirla. No recibió una empresa resuelta; recibió una posibilidad, y tuvo la convicción de que podía darle un nuevo rumbo.

Los primeros años exigieron recuperar confianza, construir un equipo y responder después de cada negocio. Por las regulaciones vigentes en el país, Navitrans inició su actividad comercial exclusivamente a través de licitaciones, en procesos relacionados con entidades como el Departamento de Antioquia, Empresas Varias de Medellín y Empresas Públicas de Medellín. Bajo ese modelo, en 1988 concretó la venta de 40 volquetas, una operación que marcó el inicio de su crecimiento.

Mientras crecían las ventas, también lo hacían los repuestos y el servicio. Navitrans formó asesores, técnicos e ingenieros especializados en International y adecuó instalaciones para la posventa: el respaldo no fue un discurso añadido al producto, fue una condición para crecer. En 1990, Ricardo Duque se unió al camino de su hermano, inicialmente alrededor de la comercialización de motores usados International. Juntos compartieron decisiones, dificultades y años determinantes para consolidar la compañía; la ausencia de Ricardo le da a este aniversario una dimensión íntima para la familia y para quienes trabajaron con él.

La apertura económica trajo nuevas oportunidades. En 1992 empezaron las importaciones de vehículos International para particulares y empresas: primero cuatro buses y luego ocho, y también llegó un integrante clave para el equipo, Andrés Duque. Ese año, Navitrans fue nombrada distribuidora para todo el país y abrió su sede de Bogotá. Después llegaron Cali y Aguacatala, en Medellín —que se convertiría en la casa principal—, además de Barranquilla, Pereira, Bucaramanga, Pasto y otras ciudades que ampliaron una red que necesitaba estar cerca de las rutas y de los clientes.

De representante de marcas a aliado multimarca

Al finalizar los noventa, la empresa amplió su mirada. En 1999 incorporó CASE, con maquinaria para construcción y minería, y Agrale, con soluciones para pasajeros. En 2003 inauguró en Bogotá una planta de ensamble para Agrale, con el propósito de reducir costos y adaptar la oferta al mercado colombiano. Ese mismo año ingresó Manuela Duque, como practicante y no desde la gerencia, recorriendo diferentes áreas antes de asumir mayores responsabilidades. El relevo generacional no consistió simplemente en heredar un cargo, sino en conocer la compañía desde adentro y ganarse un lugar en una industria históricamente liderada por hombres.

Con el auge petrolero de 2012 y 2013, la empresa llegó al mayor volumen de unidades de su historia hasta entonces. Pero una compañía no se define únicamente cuando el mercado crece; también se revela cuando el ciclo cambia. La desaceleración posterior, el impacto del caso Odebrecht sobre la infraestructura y la caída de la demanda dejaron sobreinventarios y una presión financiera considerable. La coyuntura obligó a revisar el negocio: desde 2017, la conversación interna se concentró en la cultura, la profesionalización, el trabajo sin silos y una definición fundamental —Navitrans debía ser reconocida por su propio valor, no solo por los emblemas que representaba. Sería una marca sombrilla capaz de reunir distintas soluciones.

De esa reflexión surgió una forma más exigente de escoger relaciones de largo plazo. Como lo ha expresado Manuela Duque: "No elegimos proveedores. Elegimos aliados". La decisión se puso a prueba en 2019, cuando la organización cerró sus ciclos con Iveco y CASE y reorganizó el portafolio. El modelo multimarca abrió otros caminos: FOTON Auman se había incorporado en 2018; Hyundai llegó en 2020; Zhongtong se sumó en 2022; y XCMG ingresó en 2025, ampliando la oferta para transporte, construcción, infraestructura, minería e industria. International permaneció como el vínculo histórico de la compañía.

La evolución del portafolio cuenta una transformación más profunda: Navitrans pasó de ser identificada como distribuidora de una marca de camiones a presentarse como una compañía colombiana de soluciones integrales que hoy reúne transporte de carga, movilidad de pasajeros y maquinaria pesada.

Una nueva generación para cuidar el legado y hacerlo avanzar

Al finalizar 2019, Humberto y Ricardo Duque se apartaron de la operación cotidiana para convertirse en miembros de la junta asesora y mentores del equipo. Manuela asumió la gerencia general, acompañada por sus hermanos Martín y Simón: desde el frente comercial, Martín ha mantenido una relación directa con el mercado; desde innovación, Simón ha impulsado nuevas herramientas y formas de crear valor.

La nueva generación conservó una cultura de cercanía, pero incorporó capacidades, una estructura más profesional y una lectura distinta de los datos, la tecnología y el servicio. La pandemia confirmó la importancia de esa evolución: fue necesario ajustar la atención comercial, segmentar a los clientes y fortalecer el trabajo regional alrededor de un propósito compartido: ser un aliado en su productividad y en el progreso del país.

Ese propósito se materializa después de la venta. Un camión detenido compromete entregas, ingresos y empleos; una máquina inactiva puede retrasar una obra. Por eso Navitrans ha fortalecido su red de talleres, la formación técnica, los repuestos y las soluciones preventivas y correctivas. El respaldo se mide en disponibilidad: en reducir la inmovilización y devolver al cliente su capacidad de producir. Ahora esa experiencia también se traduce en información: Experiencia Superior, desarrollo tecnológico interno de Navitrans, analiza datos para comprender el comportamiento de las flotas y orientar decisiones que mejoren la disponibilidad, controlen costos y eleven la rentabilidad.

Cuatro décadas y un futuro por construir

El futuro plantea retos tan grandes como los del comienzo. Colombia necesita renovar su parque automotor, adoptar tecnologías más limpias, elevar la productividad logística y conectar mejor sus regiones. Transportadores y constructores enfrentan costos crecientes, nuevas regulaciones y una transformación tecnológica que exige capacitación. Navitrans llega a sus 40 años con la responsabilidad de convertir un portafolio global en soluciones útiles para la realidad colombiana.

Para Humberto Duque, el aniversario representa la dimensión alcanzada por una decisión que tomó cuando el resultado no estaba asegurado. Para la familia, es la celebración de un proyecto compartido y también el recuerdo de Ricardo, cuya huella acompaña este momento. Para Manuela, Martín y Simón, significa recibir una historia valiosa, pero no terminada. Y para miles de colaboradores, técnicos, aliados y clientes, es la confirmación de que cuatro décadas de trabajo han construido algo que trasciende una organización.

En 1986, Humberto Duque vio futuro donde había dificultades. Cuarenta años después, la nueva generación recibe la misma tarea: mirar de frente los desafíos del país y encontrar, otra vez, la manera de ponerlos en movimiento.