Un camión detenido deja de producir. Parece una afirmación evidente, pero detrás de ella se encuentra uno de los mayores desafíos de la posventa moderna: conseguir que las intervenciones necesarias para conservar un vehículo en óptimas condiciones afecten lo menos posible su disponibilidad.

La respuesta ya no pasa únicamente por tener un buen taller o reaccionar rápidamente cuando aparece una falla. El avance tecnológico de los vehículos, su creciente conectividad y la cantidad de información que producen están modificando la manera de entender el mantenimiento. Hoy es posible conocer mejor cómo trabaja un equipo, anticipar necesidades y tomar decisiones que respondan a su operación real. Scania responde a ese cambio con conocimiento técnico, conectividad, planificación y una estructura de servicio que tiene un objetivo concreto: que cada vehículo pase más tiempo trabajando.

Para Camilo Guzmán, Director de Servicios de Scania Colombia, este cambio resulta especialmente visible en un mercado que ha tenido que asimilar rápidamente nuevas tecnologías. Colombia pasó en relativamente poco tiempo de vehículos con tecnologías Euro 3 y Euro 4 a unidades Euro 6, acompañadas de mayores niveles de electrónica y sistemas cada vez más sofisticados, como los sistemas de postratamiento. Y mientras el producto evolucionó, también tuvo que hacerlo la forma de mantenerlo.

Del mantenimiento por costumbre al mantenimiento por información

Durante décadas, buena parte del transporte colombiano construyó sus rutinas de mantenimiento alrededor de la experiencia: determinados trabajos se realizaban a cierto kilometraje porque así se habían hecho tradicionalmente y porque esa fórmula había funcionado durante años. Ese conocimiento continúa teniendo valor, pero las nuevas tecnologías permiten avanzar hacia una lógica diferente. "Las decisiones que tomen todos los transportistas deben ser cada vez más guiadas y orientadas por la información que tenemos de los productos", explica Guzmán.

Ahí aparece uno de los grandes cambios que Scania identifica en la posventa: pasar de intervalos establecidos únicamente por costumbre a estrategias preventivas y, progresivamente, predictivas que tengan en cuenta el comportamiento real del vehículo. La ruta, el kilometraje, las condiciones de operación e incluso la manera de conducir pueden modificar la exigencia a la que están sometidos diferentes componentes: no es igual trabajar permanentemente en zonas montañosas que hacerlo en carreteras planas y a nivel del mar, ni tiene el mismo efecto un conductor que anticipa los descensos y aprovecha correctamente el retardador y el freno motor que otro que somete de manera constante el equipo a mayores esfuerzos.

El conductor también hace parte de la ecuación

La evolución de la posventa ha llevado además a mirar más allá del vehículo. Los datos permiten analizar aspectos como consumo de combustible, intensidad de aceleraciones y frenadas, utilización de los sistemas auxiliares o comportamientos que pueden acelerar el desgaste de frenos, llantas y otros componentes. Para Scania, esta lectura convierte la capacitación de conductores en otro elemento de la estrategia de mantenimiento: un vehículo correctamente operado puede consumir menos combustible, extender la vida de determinados componentes y disminuir la posibilidad de paradas no programadas.

Se trata, en palabras de Guzmán, de conseguir que fabricante, transportador y conductor trabajen como aliados alrededor del mismo propósito: aprovechar mejor la tecnología disponible y mantener el equipo operando.

Planear la parada antes de que ocurra

Guzmán lo resume bajo una lógica de "stop and go": programar mejor la entrada, ejecutar el trabajo requerido y devolver el vehículo a su operación en el menor tiempo posible. En un negocio en el que cada hora de inmovilización puede representar productividad perdida, planear una parada resulta tan relevante como realizar correctamente el mantenimiento.

Uno de sus soportes es la disponibilidad de repuestos: Scania mantiene en Bogotá un inventario valorado en más de US$12 millones, preparado para atender aproximadamente el 96 % de los requerimientos de componentes de sus clientes. A esto se suma un equipo técnico encargado no solamente de ejecutar intervenciones, sino también de incorporar las actualizaciones y aprendizajes que la compañía desarrolla alrededor de sus productos.

Una de las piezas más interesantes de esta estructura es el Centro de Planificación de Servicios, que realiza seguimiento a las flotas y proyecta cuándo cada vehículo se aproxima a una intervención de mantenimiento, cruzando esa información con la operación del cliente. Un vehículo de una empresa ubicada en Bogotá no necesariamente estará en la capital cuando llegue el momento de su próximo servicio; si Scania conoce el kilometraje pendiente y puede anticipar dónde estará operando la unidad, el objetivo es coordinar la atención en el punto más conveniente.

De los datos a la optimización de la flota

El siguiente paso de esta estrategia es uno de los desarrollos en los que actualmente trabaja Scania Colombia: su Centro de Optimización de Flotas, un proyecto próximo a culminar que busca integrar en un mismo modelo el monitoreo de flotas, la planificación de servicios, el seguimiento al desempeño de los conductores y los procesos de capacitación. Actualmente Scania cuenta con más de 4.000 vehículos conectados en Colombia, una base de información que permite conocer con mayor profundidad cómo están trabajando las unidades.

Pero el objetivo del Centro de Optimización de Flotas no será simplemente acumular datos. "No es la data por la data", enfatiza Guzmán: la información debe convertirse en decisiones. La propuesta contempla analizar junto al cliente variables relacionadas con productividad, horas de utilización, ingresos al taller, intervenciones preventivas y comportamiento de los conductores, para identificar oportunidades de mejora y definir acciones concretas, desde una capacitación hasta cambios en determinadas rutinas de operación o mantenimiento. El propósito es que Scania pueda asumir un papel cada vez más cercano al de un asesor de productividad de la flota.

Servicio más allá del taller

La tecnología, sin embargo, necesita una estructura física capaz de respaldarla. Scania cuenta actualmente en Colombia con nueve talleres y 27 puntos de servicio, incluyendo diferentes modalidades de atención, y continúa desarrollando su cobertura. La compañía trabaja en el fortalecimiento de operaciones en diferentes regiones del país y también cuenta con los Customer Workshop Services (CWS), talleres instalados dentro de las propias operaciones de determinados clientes: la lógica vuelve a ser la misma, acercar el servicio al lugar donde se encuentra el vehículo y reducir el impacto que produce detenerlo para una intervención.

Esa visión también se extiende a unidades con varios años de operación. A través de Scania Classic, la marca busca acercar nuevamente a sus talleres a propietarios de vehículos que, después de un determinado periodo o kilometraje, han llevado sus mantenimientos hacia proveedores externos, permitiendo que estas unidades continúen accediendo a mantenimiento preventivo y contratos de servicio independientemente de su kilometraje o de su etapa de vida operacional.

Cinco mil vehículos y una relación de largo plazo

Para el cierre de 2026, Scania proyecta contar con cerca de 5.000 vehículos dentro de su portafolio de contratos de servicio. La cifra también tiene otra lectura: cada vehículo atendido genera conocimiento sobre la operación, los componentes, las condiciones del país y los patrones de utilización, información que alimenta nuevamente la capacidad de la compañía para mejorar sus procesos.

Se forma así un círculo en el que mantenimiento, conectividad, conducción, planificación, repuestos y conocimiento técnico dejan de ser servicios aislados. El taller continúa siendo indispensable, pero el verdadero valor comienza mucho antes de que el vehículo llegue a él: conocer cómo está trabajando, anticipar cuándo deberá detenerse, disponer de las piezas necesarias, realizar la intervención correcta y devolverlo rápidamente a carretera. Porque al final el objetivo de toda esta estructura es sencillo de explicar, aunque complejo de ejecutar: un vehículo bien mantenido, correctamente operado y con una parada planificada es un vehículo que puede dedicar más tiempo a aquello para lo que fue adquirido: mover carga, transportar pasajeros y producir para su propietario.