Con una visión clara sobre las necesidades del mercado colombiano, JMC introduce el CPR EV, un camión 100 % eléctrico diseñado para operaciones logísticas intensivas, especialmente en entornos de última milla.
El vehículo incorpora baterías CATL de 81,14 kWh con tecnología de ion-litio ferrofosfato, una configuración que prioriza la durabilidad y la estabilidad en condiciones de trabajo exigentes. Su desempeño responde a lo que el mercado demanda: una potencia máxima de 120 kW (161 hp) y un torque de 102 kgm, cifras que le permiten enfrentar topografías complejas con una respuesta inmediata.
Pero más allá de la potencia, el enfoque está en la productividad. El CPR EV ofrece una capacidad de carga en chasis de 4.150 kg y un peso bruto vehicular de 7.420 kg, posicionándose como una herramienta eficiente para operaciones urbanas y periurbanas, donde la optimización de cada viaje es clave.
Según Noel Ardila, gerente general de JMC en Astara para Colombia, "la transición hacia flotas comerciales sostenibles ya no es una meta lejana; es una realidad que estamos facilitando con vehículos robustos, capaces de soportar operaciones intensas con una reducción significativa en los costos de mantenimiento y energía".
Ese es, precisamente, uno de los puntos críticos en la conversación actual: el costo total de propiedad. En vehículos eléctricos, la reducción en mantenimiento, al eliminar componentes tradicionales del tren motriz, y el menor costo por kilómetro recorrido frente al diésel se convierten en argumentos determinantes para empresas que operan con márgenes ajustados.
Tecnología, seguridad y visión de largo plazo
El CPR EV no solo responde en capacidad y eficiencia. También integra elementos que apuntan a la seguridad y al control operativo, dos variables clave en la logística moderna. Cuenta con frenos de disco en las cuatro ruedas, acompañados de sistemas ABS y EBD, que garantizan un comportamiento más estable en condiciones de frenado exigentes.
En cabina, el diseño prioriza la funcionalidad. Una computadora a bordo monocromática de 3,5 pulgadas permite al conductor monitorear en tiempo real variables críticas como la autonomía y el estado de la batería, facilitando una operación más controlada y predecible.
Uno de los aspectos más relevantes del modelo es la durabilidad de su sistema energético. La batería ofrece hasta 6.000 ciclos de carga completa, una cifra que respalda su uso en operaciones intensivas y prolongadas. A esto se suman esquemas de garantía que refuerzan la confianza en la inversión: tres años o 100.000 kilómetros para el vehículo, y hasta cinco años o 200.000 kilómetros para el motor eléctrico y las baterías.
Este enfoque de largo plazo es clave en un momento en el que las empresas no solo buscan reducir emisiones, sino asegurar la rentabilidad de sus operaciones en el tiempo. La electrificación, bien implementada, no es únicamente una decisión ambiental, sino una estrategia financiera.
Con el CPR EV, JMC plantea una propuesta clara: un vehículo que no solo cumple con los estándares de sostenibilidad, sino que responde a las exigencias reales del transporte de carga en Colombia. En un mercado que evoluciona rápidamente, la combinación entre eficiencia técnica, respaldo y visión de negocio será la que marque la diferencia. El futuro de la logística ya no se está proyectando. Se está construyendo en tiempo real, y la movilidad eléctrica es uno de sus pilares más sólidos.
