Edwin Rodríguez conquistó la edición 38 del Gran Premio Mobil Delvac de Tractomulas, acompañado en el podio por sus hermanos Jhon Tito y Carlos. La familia tunjana protagonizó un resultado sin precedentes, construido con años de aprendizaje, perseverancia y una pasión compartida por los vehículos de carga.
La jornada terminó con Edwin Rodríguez como campeón, seguido por Jhon Tito Rodríguez en la segunda posición y Carlos Rodríguez en el tercer lugar. Los tres, oriundos de Tunja, Boyacá, hicieron del Autódromo de Tocancipá el escenario de una celebración familiar y dejaron uno de los capítulos más particulares en la historia de la competencia.
"Es algo tan bonito, indescriptible", expresó Edwin en conversación con Carga Pesada. Aunque fue él quien levantó el máximo trofeo, sus primeras palabras estuvieron dedicadas a quienes lo acompañaron durante el proceso: "La felicidad más grande es estar con mis hermanos en el podio".
Esta vez Edwin subió al escalón más alto, Carlos volvió a ubicarse entre los tres mejores y Jhon Tito completó el podio familiar. La rivalidad deportiva cambió el orden de llegada respecto a la edición anterior —cuando Carlos se había coronado campeón tras superar precisamente a Edwin en la final—, pero mantuvo intacto el vínculo entre ellos.
Para Edwin, conquistar el Gran Premio significó alcanzar la meta más importante dentro de esta competencia. Sin embargo, hacerlo acompañado por sus hermanos le dio al título una dimensión diferente. No se trataba únicamente de confirmar quién había sido el más rápido o preciso, sino de reconocer un proceso compartido. "Hoy me siento realizado porque logré el objetivo más grande de las competencias, que es ganar el Gran Premio Nacional de Tractomulas. Tal vez era un sueño de los tres estar en el podio", aseguró.
Competir sin dejar de ser familia
Cuando dos hermanos se enfrentan en una final, la competencia adquiere un significado particular. Ambos quieren ganar, pero también conocen de cerca el esfuerzo, la preparación y los sacrificios realizados por quien está en el vehículo de al lado.
Edwin explica que no hubo acuerdos para definir al campeón. Existía una rivalidad real y cada uno salió a buscar la victoria. Al mismo tiempo, tenían claro que debían proteger la integridad de los vehículos y competir con responsabilidad. "No era que él me dejara ganar o que yo quisiera dejarlo ganar, porque sabemos que este es el objetivo más grande. Pero también sabíamos que no íbamos a dañar los vehículos", explicó.
La final debía ofrecer espectáculo, pero también reflejar la experiencia que los tres han adquirido como conductores. La aceleración y el deseo de imponerse estuvieron presentes, aunque siempre acompañados por el control necesario para completar la prueba. Ese equilibrio permitió que la celebración comenzara mucho antes de conocer el orden definitivo del podio. Los Rodríguez sabían que, independientemente del resultado, el título llevaría su apellido y viajaría de regreso a Boyacá. "Se lograron las cosas: dar un bonito espectáculo y, finalmente, el premio se fue para la casa", resumió Edwin.
Una victoria que pertenece a los tres
La edición 38 del Gran Premio Mobil Delvac quedará registrada por el triunfo individual de Edwin Rodríguez, pero también por una imagen difícil de repetir: tres hermanos levantando juntos los trofeos reservados para los mejores conductores de la competencia.
El resultado reconoce la habilidad de cada uno, pero también habla de aprendizaje colectivo. Carlos ya conocía la sensación de ser campeón; Edwin había estado cerca del título y regresó para conquistarlo; Jhon Tito completó una actuación que convirtió el logro deportivo en una celebración familiar. En el podio estuvieron presentes los años de trabajo al volante, las enseñanzas transmitidas entre hermanos y las horas dedicadas a prepararse para una competencia en la que cada maniobra puede definir el resultado.
Por eso, al hablar de su victoria, Edwin no se detiene únicamente en el trofeo. Su mensaje está dirigido a los transportadores que también persiguen una meta y a quienes desean algún día participar en el Gran Premio: "Que se planteen objetivos, porque el que persevera alcanza. A todos los transportadores, que luchen por sus sueños: lo van a lograr algún día".
Edwin, Jhon Tito y Carlos Rodríguez regresaron a Tunja con los tres lugares del podio. El campeón fue uno, pero el triunfo, como ellos mismos lo entendieron desde aquel abrazo en la prepista, siempre perteneció a los tres.
